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El Síndrome de Rett
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Preparado por: Office of Communications and Public
Liaison National Institute of Neurological
Disorders and Stroke National Institutes of Health
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Reviewed January 15, 2005
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Aprox. 9 páginas al ser impresa.
El síndrome de Rett es un trastorno en el
desarrollo neurológico infantil caracterizado
por una evolución normal inicial seguida por
la pérdida del uso voluntario de las manos,
movimientos característicos de las manos, un
crecimiento retardado del cerebro y de la cabeza,
dificultades para caminar, convulsiones y retraso
mental. El síndrome afecta casi exclusivamente
a niñas y mujeres.
El trastorno fue identificado por el Dr. Andreas
Rett, médico austriaco que lo describió
por primera vez en un artículo publicado en
19661. El trastorno fue reconocido en forma
generalizada sólo después de la
publicación de un segundo artículo en
1983.2
La evolución del síndrome de Rett,
incluyendo la edad de inicio y la gravedad de los
síntomas, varía de niño a
niño. Sin embargo, antes de que los
síntomas comiencen, el niño parece
estar creciendo y desarrollándose normalmente.
Luego, aparecen gradualmente síntomas mentales
y físicos. La hipotonía (pérdida
del tono muscular) generalmente es el primer
síntoma. A medida que el síndrome
progresa, el niño pierde el uso voluntario de
las manos y el habla. Otros síntomas iniciales
pueden incluir problemas al gatear y caminar, y
disminución del contacto visual. La
pérdida del uso funcional de las manos es
seguida por movimientos compulsivos de la mano tales
como frotarse y lavarse las manos. El inicio de este
período de regresión a veces es
repentino.
Otro síntoma, apraxia-la incapacidad de
realizar funciones motoras-es quizás la
característica más debilitante del
síndrome de Rett. La apraxia interfiere con
todos los movimientos del cuerpo, incluyendo la
fijación de la mirada y el habla.
Los individuos que padecen del síndrome de
Rett a menudo presentan comportamientos autistas en
las primeras etapas. Otros síntomas pueden
incluir caminar con la punta de los pies, problemas
del sueño; marcha con amplia base de
sustentación (es decir, con las piernas muy
separadas); rechinar o crujir los dientes y
dificultad para masticar; crecimiento retardado;
convulsiones; incapacidades cognoscitivas (del
aprendizaje e intelecto) y dificultades en la
respiración al estar despierto, como por
ejemplo la hiperventilación, apnea
(respiración contenida) y aspiración de
aire.
1Rett A. On an unusual brain atropic syndrome with
hyperammonemia in childhood. Wien Med Wochenschr
1966; 116:723-726.
2Hagberg B, Aicardi J, Dias K, Ramos O. A progressive
syndrome of autism dementia, ataxia, and loss of
purposeful hand use in girls: Rett's syndrome:
report of 35 cases. Ann Neurol 1983; 14:471-479.
Hay cuatro etapas del síndrome de Rett. La
etapa I, llamada inicio
prematuro, comienza generalmente entre los 6 y
18 meses de edad. Con mucha frecuencia se pasa por
alto esta etapa porque los síntomas del
trastorno pueden ser muy sutiles y los padres y los
médicos no notan el retraso leve inicial en el
desarrollo. El niño puede comenzar a mostrar
menos contacto visual y presentar menos
interés en los juguetes. Puede haber retrasos
en las capacidades motoras importantes tales como
sentarse o gatear. También puede presentarse
frotamiento de las manos y disminución en el
crecimiento de la cabeza, pero no lo suficientemente
marcados como para llamar la atención. Esta
etapa generalmente dura algunos meses, pero puede
durar más de un año.
La etapa II, o la etapa de
destrucción acelerada, normalmente
comienza entre las edades de 1 y 4 años y
puede durar semanas o meses. Esta etapa puede tener
una evolución rápida o gradual a medida
que se van perdiendo las capacidades motoras de la
mano y el habla. Los movimientos
característicos de la mano comienzan a emerger
durante esta etapa y a menudo incluyen estrujamiento,
temblores, washing, aplauso involuntario o golpes
ligeros, así como el llevarse las manos a la
boca con frecuencia. Algunas veces, las manos se
cruzan al revés o se llevan a los lados, con
movimientos de tacto, sujeción y
liberación al azar. Los movimientos persisten
mientras que el niño permanece despierto pero
desaparecen durante el sueño. Pueden ocurrir
irregularidades en la respiración tales como
episodios de apnea y de hiperventilación,
aunque la respiración es generalmente normal
durante el sueño. Algunas niñas
también presentan síntomas autistas
tales como la pérdida de la interacción
social y de la comunicación. Pueden
presentarse irritabilidad general e irregularidades
del sueño. Los patrones de la marcha son
inestables e iniciar actividades motrices puede ser
difícil. El crecimiento retardado de la cabeza
se nota generalmente durante esta etapa.
La etapa III, también llamada etapa de estabilización o etapa seudo-estacionaria, comienza
generalmente entre las edades de 2 y 10 años y
puede durar años. La apraxia, los problemas
motores y las convulsiones son prominentes durante
esta etapa. Sin embargo, pueden presentarse mejoras
en el comportamiento, una disminución en la
irritabilidad, el llanto y las características
de autismo. Un individuo en la etapa III puede
mostrar más interés en el medio que le
rodea y puede haber mejoras en su nivel de
atención y en las capacidades de
comunicación. Muchas niñas permanecen
en esta etapa la mayor parte de su vida.
La última etapa o etapa IV-llamada etapa de
deterioro motor
tardío-puede durar años o
décadas y se caracteriza por una movilidad
reducida. La debilidad muscular, rigidez
(tensión) muscular, espasticidad
(músculos rígidos con espasmos
ocasionales), distonía (aumento en el tono
muscular con postura anormal de las extremidades o
del tronco) y escoliosis (curvatura de la espina
dorsal) son otras características resaltantes.
En las niñas, la capacidad de caminar
podría perderse. Generalmente, no hay
disminución en las capacidades cognitivas, de
la comunicación o de las destrezas de la mano
en la etapa IV. Los movimientos repetitivos de la
mano pueden disminuir y la capacidad de mirar
fijamente generalmente mejora.
El síndrome de Rett es causado por mutaciones
(alteraciones o defectos estructurales) en el gen
MECP2 (pronunciado "mec-pi-tú" en
inglés), que se encuentra en el cromosoma X
(véase la sección "Quién
padece del síndrome de Rett", que
contiene información sobre la importancia del
cromosoma X en este trastorno). En 1999 los
científicos identificaron el gen que se cree
controla las funciones de otros genes. Cuando
funciona normalmente, el gen MECP2 contiene
instrucciones para la síntesis de una
proteína llamada proteína metilo
citosina de enlace 2 (MeCP2), que actúa como
uno de los muchos interruptores bioquímicos
que indican a otros genes cuándo dejar de
funcionar y parar de producir sus propias
proteínas. Debido a que el gen MECP2 no
funciona correctamente en las personas que padecen
del síndrome de Rett, se forman cantidades
escasas de dicha proteína. La ausencia de la
proteína hace que otros genes se activen y se
mantengan activos en las etapas inadecuadas,
generando cantidades excesivas de proteína. A
largo plazo, esto puede causar los problemas de
desarrollo neurológico que son
característicos en este trastorno.
Entre setenta y ochenta por ciento de las
niñas diagnosticadas con el síndrome de
Rett tienen la mutación genética de
tipo MECP2. Los científicos creen que 20 a 30
por ciento de los casos restantes pueden deberse a
mutaciones en otras partes del gen o a genes que
todavía no han sido identificados, por lo que
continúan investigando otras mutaciones.
Aunque el síndrome de Rett es un trastorno
genético, es decir, que resulta de un gen o
genes defectuosos, en menos del 1 por ciento de los
casos registrados se hereda o se transmite de una
generación a la siguiente. La mayoría
de los casos son esporádicos, lo que significa
que la mutación ocurre al azar y no se hereda.
El síndrome de Rett afecta a una de cada 10
mil a 15 mil niñas recién nacidas.
Ocurre en todos los grupos raciales y étnicos
a nivel mundial. Existen exámenes prenatales
disponibles para las familias que tengan una hija en
la que se haya identificado una mutación de
tipo MECP2. Puesto que el trastorno ocurre
espontáneamente en la mayoría de los
individuos afectados, el riesgo de que una familia
tenga un segundo niño con el trastorno es de
menos del 1 por ciento.
Las pruebas genéticas también
están disponibles para las hermanas de las
niñas que padecen del síndrome de Rett
para determinar si son portadoras
asintomáticas (sin síntomas) del
trastorno, lo cual constituye una posibilidad muy
baja.
Las niñas poseen dos cromosomas X, pero
solamente uno está activo en cualquier
célula. Esto significa que en una niña
que padece del síndrome de Rett,
aproximadamente la mitad de las células del
sistema nervioso utilizará el gen defectuoso.
Algunas células cerebrales de la niña
utilizan el gen sano y presentan cantidades normales
de proteínas.
El caso es diferente para los varones que poseen una
mutación de tipo MECP2. Debido a que los
niños poseen solamente un cromosoma X, carecen
de una copia de reserva que podría compensar
la defectuosa y no tienen ninguna protección
contra los efectos dañinos del trastorno. Los
varones que poseen este defecto mueren poco antes o
después del nacimiento.
Los médicos diagnostican el síndrome de
Rett observando signos y síntomas durante el
crecimiento inicial y el desarrollo del niño y
realizando evaluaciones periódicas de su
estado físico y neurológico.
Recientemente, los científicos desarrollaron
una prueba genética para confirmar el
diagnóstico clínico de este trastorno;
la prueba involucra buscar la mutación de tipo
MECP2 en el cromosoma X del niño o
niña. Dado lo que sabemos sobre los genes
involucrados en el síndrome de Rett, tales
pruebas pueden identificar hasta un 80 por ciento de
los casos.
Algunos niños que padecen de
características similares al síndrome
de Rett o que presentan mutaciones genéticas
de tipo MECP2 no satisfacen los criterios para el
diagnóstico del síndrome como se
especifica a continuación. Estas personas se
describen como poseedoras de un síndrome de
Rett "atípico". Los casos
atípicos constituyen cerca del 15 por ciento
del número total de casos diagnosticados.
Se recomienda consultar con un neurólogo
pediátrico o a un pediatra especializado en el
desarrollo para confirmar el diagnóstico
clínico del síndrome de Rett. El
médico utiliza unas pautas sumamente
específicas, las cuales se dividen en tres
tipos de criterios clínicos diversos: esencial, de apoyo y de
exclusión. La presencia de cualquiera de
los criterios de exclusión niega un
diagnóstico "clásico" o
"típico" del síndrome de
Rett.
Ejemplos de criterios o síntomas de
diagnóstico esenciales
incluyen un desarrollo aparentemente normal hasta los
6 y 18 meses de edad y poseer una circunferencia de
la cabeza normal al nacer seguida por retrasos en el
índice del crecimiento de la cabeza con el
pasar del tiempo (entre los 3 meses y los 4
años de edad). Otros criterios de
diagnóstico esenciales incluyen un deterioro
significativo del habla, movimientos repetitivos de
la mano, sacudidas del torso, caminar sobre las
puntas del pie o un paso inestable, rígido y
con aumento en la base de sustentación
(piernas separadas).
Los criterios de apoyo no se
requieren para un diagnóstico del
síndrome de Rett pero pueden ocurrir en
algunos pacientes. Además, estos
síntomas - cuya gravedad varía de
niño a niño - pueden que no
estén presentes en niñas muy
pequeñas, pero podrían desarrollarse
con la edad. Un niño que cumpla con los
criterios de apoyo pero que no cumpla ninguno de los
criterios esenciales no padece
del síndrome de Rett. Los criterios de apoyo
incluyen dificultades en la respiración;
anormalidades en el electroencefalograma (EEG);
convulsiones; rigidez muscular, espasticidad y/o
contracturas de las coyunturas que empeoran con la
edad; escoliosis; rechinar o crujir los dientes; pies
pequeños en relación a la estatura;
retrasos en el crecimiento; disminución del
tejido graso del cuerpo y la masa muscular (aunque
puede haber una tendencia hacia la obesidad en
algunos adultos afectados); patrones anormales del
sueño, irritabilidad o agitación;
dificultades para masticar o deglutir (tragar); mala
circulación en las extremidades inferiores,
con pies y piernas fríos y amoratados;
movilidad disminuida con la edad; y
estreñimiento.
Además de los criterios de diagnóstico
esenciales, un número de condiciones
específicas permite a los médicos
eliminar un diagnóstico del síndrome de
Rett. A estos se les conoce como criterios de exclusión. Los niños
que cumplen con alguno de los criterios siguientes no
padecen del síndrome de Rett: recrecimiento de
los órganos del cuerpo u otras muestras de la
enfermedad de almacenamiento, pérdida de la
visión debido a un trastorno de la retina o
atrofias ópticas, microcefalia
congénita, trastornos metabólicos
identificables u otros trastornos degenerativos
congénitos, trastornos neurológicos
adquiridos por una infección o trauma severos
de la cabeza, evidencia de un retraso en el
crecimiento en el útero, o evidencia de
daños cerebrales adquiridos después del
nacimiento.
La evolución y la gravedad del síndrome
de Rett varían de individuo a individuo.
Algunas niñas presentan un trastorno
congénito (antes o durante el nacimiento),
mientras que otras pueden presentar una
regresión tardía o síntomas
más leves.
Debido a que las niñas poseen dos copias del
cromosoma X y necesitan solamente una copia en
funcionamiento para generar la información
genética, desactivan el cromosoma X adicional
en un proceso llamado
desactivación del cromosoma X. Este
proceso ocurre al azar para que cada célula
posea un cromosoma X activo. La gravedad del
síndrome de Rett en las niñas es una
función del porcentaje de las células
que poseen una copia normal del gen MECP2
después de que ocurre la desactivación
del cromosoma X: si la desactivación del
cromosoma X inhibe al cromosoma X que porta el gen
defectuoso en una gran cantidad de células,
los síntomas tienden a ser más leves,
pero si un porcentaje más grande de
células posee el cromosoma X sano desactivado,
el inicio del trastorno puede ocurrir antes y los
síntomas pueden ser más graves.
No existe cura para el síndrome de Rett. El
tratamiento del trastorno es sintomático - se
centra en el manejo de los síntomas - y de
apoyo, requiriendo un esquema multidisciplinario.
Pueden requerirse medicamentos para controlar las
irregularidades respiratorias y las dificultades
motoras y se pueden utilizar drogas
antiepilépticas para controlar las
convulsiones. Debe haber supervisión regular
para la escoliosis y las posibles anormalidades del
corazón. La terapia ocupacional (en la cual
los terapistas ayudan a los niños a
desarrollar las capacidades necesarias para realizar
actividades autónomas- ocupaciones -por
ejemplo, vestirse, alimentarse y realizar labores
artísticas o artesanales), la fisioterapia y
la hidroterapia pueden prolongar la movilidad.
Algunos niños pueden requerir equipo y ayuda
especiales, tales como soportes para detener la
escoliosis, férulas o tablillas para modificar
los movimientos de la mano y programas alimenticios
para ayudarles a mantener el peso adecuado.
También se pueden requerir en algunos casos
servicios especiales académicos, sociales,
vocacionales y de ayuda.
A pesar de las dificultades que acarrean los
síntomas, la mayoría de los individuos
que padecen del síndrome de Rett
continúan viviendo bien hasta la edad adulta o
mayor. Debido a que el trastorno es poco
común, se sabe muy poco sobre la esperanza de
vida y la prognosis a largo plazo. A pesar de que se
estima que hay muchas mujeres de edad mediana (entre
40 y 50 años) que padecen este trastorno, no
se han estudiado suficientes mujeres para llevar a
cabo estimados confiables sobre la esperanza de vida
más allá de la edad de 40 años.
Dentro del gobierno federal, el Instituto Nacional de
Desórdenes Trastornos y Accidentes
Cerebrovasculares (NINDS por su sigla en
inglés) y el Instituto Nacional de la Salud
Infantil y el Desarrollo Humano (NICHD), dos de los
Institutos Nacionales de la Salud (NIH), apoyan la
investigación clínica y básica
del síndrome de Rett. Es necesario entender la
causa de este trastorno para desarrollar nuevas
terapias que permitan manejar síntomas
específicos, así como para proveer
mejores métodos de diagnóstico. El
descubrimiento del gen del síndrome de Rett en
1999 ha servido de base para otros estudios
genéticos y ha permitido el uso de modelos
animales recientemente desarrollados, tales como los
ratones transgénicos.
Un estudio patrocinado por el NINDS está
investigando mutaciones en el gen MECP2 en individuos
que padecen del síndrome de Rett para
descubrir cómo funciona la proteína
MeCP2. La información proveniente de este
estudio incrementará el entendimiento de dicho
trastorno y podrá hacer posibles nuevas
terapias.
Los científicos saben que la carencia de una
proteína MeCP2 que funcione correctamente
causa problema en el estrictamente regulado
patrón de desarrollo, pero se desconocen los
mecanismos exactos por los que esto ocurre. Los
investigadores también están intentando
encontrar otras mutaciones genéticas que
puedan causar el síndrome de Rett y otros
interruptores genéticos que funcionan de
manera similar a la proteína MeCP2. Una vez
que descubran cómo funciona la proteína
y logren conseguir interruptores similares,
podrán crear las terapias que puedan
reemplazar al interruptor que funciona
incorrectamente. Otro resultado pudiera involucrar la
manipulación de otras rutas bioquímicas
para sustituir el gen MECP2 que funciona
incorrectamente, previniendo así la
progresión del trastorno.
Entre las organizaciones privadas y voluntarias que
proporcionan información y servicios a las
personas afectadas por el síndrome de Rett se
encuentran las siguientes:
National Institute of Child Health and Human
Development (NICHD)
National Institutes of Health, DHHS
31 Center Drive, Rm. 2A32 MSC 2425
Bethesda, MD 20892-2425
http://www.nichd.nih.gov
Tel: 301-496-5133
Fax: 301-496-7101
Para obtener información adicional sobre los
programas investigación del NINDS, contacte a
la Unidad de Recursos Neurológicos y Red de
Información del Instituto (BRAIN por su sigla
en inglés) en:
BRAIN
P.O. Box 5801
Bethesda, MD 20824
(800) 352-9424
www.ninds.nih.gov
Preparado por:
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National Institute of Neurological Disorders and
Stroke
National Institutes of Health
Bethesda, MD 20892
El material del NINDS sobre la salud se ofrece
solamente para propósitos informativos y no
significa un endoso ni la posición oficial del
Instituto Nacional de Trastornos Neurológicos
y Accidentes Cerebrovasculares o de ninguna otra
agencia federal. Cualquier recomendación sobre
el tratamiento o cuidado de un paciente en particular
debe obtenerse a través de una consulta con un
médico que lo haya examinado o que esté
familiarizado con el historial médico de dicho
paciente.
Toda la información preparada por el NINDS es
de dominio público y se puede reproducir
libremente. Se agradece que se le dé el
crédito correspondiente al NINDS o a los NIH.
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